
Crisis en el Hub de Lima: Pasajeros de Conexión en el Jorge Chávez Registran su Mayor Caída en 2026
El panorama del sector aeroportuario en el Perú ha dado un giro inesperado durante el tercer trimestre de 2026. El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (AIJ...
El panorama del sector aeroportuario en el Perú ha dado un giro inesperado durante el tercer trimestre de 2026. El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (AIJC), históricamente consolidado como el principal punto de interconexión en la región andina, enfrenta hoy un desafío estructural que amenaza su posición como hub estratégico. Según los reportes más recientes del sector, el flujo de pasajeros de conexión ha experimentado su caída más severa en lo que va del año, un fenómeno que ha encendido las alarmas tanto en el sector público como en el privado. Esta situación no solo afecta las proyecciones de crecimiento de Lima Airport Partners (LAP), la empresa concesionaria del terminal, sino que también pone en tela de juicio la competitividad de los costos operativos en el país frente a otros centros de conexión regionales como Bogotá, Santiago o Panamá. La complejidad de este escenario radica en una combinación de factores tarifarios, operativos y de mercado que requieren un análisis profundo para entender el futuro de la aviación comercial en el territorio peruano.
El contexto de la aviación comercial en el Perú hacia finales de 2026
Para entender la magnitud de la caída en el número de pasajeros de conexión, es imperativo analizar el entorno macroeconómico y sectorial en el que se desenvuelve el Aeropuerto Jorge Chávez. Durante los últimos años, el Perú ha buscado posicionarse como un centro logístico de primer nivel, apoyado en la ampliación de su infraestructura aeroportuaria y la modernización de sus servicios. Sin embargo, el año 2026 ha presentado retos significativos. A pesar de la resiliencia económica que caracteriza al país, el sector aéreo ha sentido el impacto de una volatilidad en los costos de operación y una reconfiguración de las rutas internacionales por parte de las principales aerolíneas que operan en la región. El Jorge Chávez, que se encuentra en una fase de transición hacia la inauguración total de su nueva infraestructura, debe equilibrar la necesidad de financiar estas obras con la urgencia de mantener tarifas atractivas para las líneas aéreas que utilizan a Lima como un punto de escala técnica y comercial.
Análisis de la caída en el flujo de pasajeros de transferencia
Las cifras reportadas al cierre de septiembre de 2026 muestran una tendencia preocupante: el segmento de pasajeros de transferencia, aquellos que no tienen a Lima como destino final sino que utilizan el aeropuerto para conectar con otros vuelos, ha registrado su peor desempeño anual. Esta caída no es un evento aislado, sino el resultado de una erosión gradual que se ha venido observando en los últimos meses. Las aerolíneas han comenzado a diversificar sus opciones, moviendo parte de su tráfico de conexión hacia otros aeropuertos de la región que ofrecen condiciones económicas más favorables o procesos de tránsito más ágiles. Para un hub, el pasajero de conexión es vital, ya que permite sostener rutas de larga distancia que no serían rentables únicamente con el tráfico local. Si esta tendencia persiste, Lima corre el riesgo de perder conectividad directa con mercados clave en Europa y Norteamérica, afectando indirectamente al turismo y al comercio exterior.
¿Qué es la TUUA y por qué genera tanta controversia?
En el centro de la disputa se encuentra la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) de transferencia. Este es un cargo que se aplica a cada pasajero que utiliza las instalaciones del aeropuerto para realizar una conexión. Mientras que la TUUA para pasajeros de salida nacional o internacional es un concepto estándar, la tarifa aplicada específicamente a los pasajeros en tránsito ha generado un intenso debate técnico y comercial. Las aerolíneas sostienen que el monto actual de esta tarifa en el Jorge Chávez es uno de los más altos de la región, lo que encarece el precio final de los boletos y desincentiva a los viajeros a elegir rutas que pasen por Lima. Por su parte, el marco regulatorio peruano, supervisado por organismos como Ositran, establece que estas tarifas deben cubrir los costos de operación y las inversiones comprometidas en el contrato de concesión, creando un dilema entre la sostenibilidad financiera del aeropuerto y su competitividad comercial.
La visión de las aerolíneas: costos y márgenes operativos
Desde la perspectiva de las líneas aéreas, la estructura de costos en el Perú se ha vuelto un factor determinante para la toma de decisiones estratégicas. Los representantes del gremio aeronáutico han sido enfáticos al señalar que la caída en el tráfico de conexión es una respuesta directa a la carga impositiva y tarifaria. En un mercado de márgenes estrechos, cualquier incremento o mantenimiento de tarifas elevadas obliga a las empresas a buscar alternativas. Las aerolíneas argumentan que, si bien la infraestructura del Jorge Chávez está mejorando, los beneficios de esta modernización aún no se reflejan en una mayor eficiencia de costos para el operador. Además, señalan que otros hubs regionales han implementado políticas de incentivos para atraer tráfico de transferencia, dejando a Lima en una posición de desventaja competitiva que se refleja claramente en las estadísticas de pasajeros del presente mes.
La competitividad de nuestro hub depende de un equilibrio entre la inversión en infraestructura y costos que permitan a las aerolíneas mantener sus rutas de conexión en Lima.
La respuesta de Lima Airport Partners y la propuesta de reducción tarifaria
Ante la evidencia de la caída en el tráfico, Lima Airport Partners (LAP) ha tomado una postura proactiva, aunque condicionada por los términos de su contrato de concesión con el Estado peruano. La empresa ha puesto sobre la mesa una propuesta para reducir la TUUA de transferencia en un 37%, una medida que busca aliviar la presión sobre las aerolíneas y recuperar el volumen de pasajeros perdidos. Sin embargo, LAP sostiene que la caída en las cifras no puede atribuirse exclusivamente a la tarifa. Según la concesionaria, existen factores externos, como la situación económica global y las decisiones operativas internas de las aerolíneas, que también influyen en el comportamiento del mercado. Esta propuesta de reducción tarifaria se encuentra actualmente en proceso de evaluación y debate, ya que implica ajustes en el modelo financiero de la concesión y requiere el visto bueno de las autoridades regulatorias correspondientes.
El impacto de la infraestructura y el nuevo terminal en la competitividad
Un elemento crucial en esta ecuación es la construcción del nuevo terminal de pasajeros, una obra de gran envergadura que promete transformar la experiencia de viaje en el Perú. LAP argumenta que las inversiones realizadas son necesarias para garantizar que el aeropuerto pueda manejar el crecimiento proyectado para las próximas décadas. No obstante, el periodo de transición ha generado fricciones. Las aerolíneas y los pasajeros enfrentan actualmente las incomodidades propias de una obra en curso, mientras que los costos asociados a dicha inversión comienzan a reflejarse en las estructuras tarifarias. El desafío para el Perú es asegurar que, una vez inaugurado el nuevo terminal, el Jorge Chávez no solo sea el aeropuerto más moderno de la región, sino también uno de los más eficientes en términos de costos operativos, permitiendo que la infraestructura se traduzca en un beneficio real para la conectividad del país.
Desafíos logísticos y la experiencia del pasajero en tránsito
Más allá de las tarifas, la experiencia del pasajero de conexión es un factor determinante para el éxito de un hub. Los tiempos de conexión, la agilidad en los controles de seguridad y migración, y la calidad de los servicios en las salas de espera influyen en la percepción del viajero. En el Jorge Chávez, se han reportado cuellos de botella que afectan la fluidez de los tránsitos, lo que sumado al costo de la TUUA, crea una experiencia menos atractiva en comparación con otros terminales. La optimización de estos procesos logísticos es fundamental. Si un pasajero percibe que conectar en Lima es complicado o costoso, preferirá rutas alternativas. Por ello, la solución a la caída de pasajeros debe ser integral, abordando tanto la reducción de costos como la mejora sustancial en la operatividad diaria del aeropuerto, garantizando que el tránsito por Lima sea una ventaja y no un inconveniente.
Comparativa regional: Lima frente a Bogotá y Santiago
Al observar el mapa regional, la competencia es feroz. El Aeropuerto El Dorado en Bogotá ha consolidado una estrategia agresiva para atraer aerolíneas, apoyado en una ubicación geográfica privilegiada y una estructura de costos competitiva. Por otro lado, el Aeropuerto Arturo Merino Benítez en Santiago ha expandido su capacidad y mejorado sus servicios de conexión. En este contexto, Lima no puede permitirse el lujo de mantener una posición estática. La caída de pasajeros de conexión en 2026 es una señal de que el mercado está reaccionando a las condiciones actuales. Para recuperar terreno, el Perú debe mirar las mejores prácticas de sus vecinos y adaptar su modelo de gestión aeroportuaria. La ventaja silenciosa del Perú, basada en su resiliencia y ubicación estratégica, debe ser potenciada con políticas públicas y privadas que fomenten la aviación comercial como un motor de desarrollo económico.
Hacia una solución consensuada para el desarrollo del sector
El futuro del Aeropuerto Jorge Chávez depende de la capacidad de todos los actores involucrados para alcanzar un consenso. El Estado, a través del Ministerio de Transportes y Comunicaciones y Ositran, debe velar por el cumplimiento de los contratos pero también por el interés nacional de mantener la conectividad aérea. LAP, como concesionario, debe seguir buscando eficiencias que permitan reducir costos sin comprometer la calidad de la obra. Y las aerolíneas deben comprometerse a mantener y expandir sus operaciones en la medida en que las condiciones mejoren. La reducción propuesta de la TUUA es un paso en la dirección correcta, pero debe formar parte de un plan estratégico más amplio que incluya incentivos para nuevas rutas y una mejora continua en la gestión del tráfico aéreo. Solo así el Jorge Chávez podrá superar este bache estadístico y consolidarse como el verdadero corazón de la aviación en Sudamérica.
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