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Dambisa Moyo: El camino de Perú para duplicar su ingreso per cápita mediante el crecimiento sostenido
Economíacalendar_today24 de mayo de 2026schedule7 minpersonEquipo ESEDU

Dambisa Moyo: El camino de Perú para duplicar su ingreso per cápita mediante el crecimiento sostenido

La reconocida economista internacional Dambisa Moyo ha puesto sobre la mesa una cifra que, aunque parece modesta en el papel, representa el mayor reto estruc...

La reconocida economista internacional Dambisa Moyo ha puesto sobre la mesa una cifra que, aunque parece modesta en el papel, representa el mayor reto estructural para el Perú en las próximas décadas. Durante su reciente análisis sobre la situación de los mercados emergentes, Moyo señaló que para que el país logre dar el salto cualitativo de un ingreso medio a uno alto, duplicando su ingreso per cápita de los actuales 10,000 dólares a 20,000 dólares en un horizonte de 25 años, es imperativo mantener un crecimiento anual constante de al menos el 3%. Esta afirmación no es menor, considerando que la economía peruana ha enfrentado periodos de volatilidad y una desaceleración en la inversión privada que pone en riesgo la continuidad de este avance. La visión de Moyo se enmarca en un contexto donde la estabilidad macroeconómica ya no es suficiente por sí sola; se requiere de una estrategia agresiva de productividad y aprovechamiento de las coyunturas globales para garantizar que el bienestar llegue a todos los estratos de la sociedad peruana.

El desafío matemático del crecimiento sostenido

Alcanzar un crecimiento del 3% de manera ininterrumpida durante un cuarto de siglo es una tarea que requiere una disciplina fiscal y política sin precedentes. Moyo explica que el interés compuesto aplicado al crecimiento económico es la herramienta más poderosa para la reducción de la pobreza. Sin embargo, en el Perú, la fragmentación política y la falta de consensos sobre proyectos de infraestructura de largo aliento han generado baches en la trayectoria del Producto Bruto Interno. Para pasar de los 10,000 a los 20,000 dólares de ingreso por habitante, el país debe evitar a toda costa las recesiones prolongadas y los cambios bruscos en las reglas de juego que ahuyentan el capital. La economista enfatiza que los países que han logrado este hito, como los tigres asiáticos en su momento, lo hicieron blindando sus políticas económicas de los ciclos electorales, algo que el Perú aún tiene pendiente consolidar para asegurar su futuro hacia el año 2050.

Los dos nuevos superciclos que marcarán la agenda

Uno de los puntos más fascinantes del análisis de Dambisa Moyo es la identificación de dos nuevos superciclos globales que están reconfigurando la economía mundial. El primero de ellos está impulsado por la revolución de la inteligencia artificial y la digitalización extrema, que promete disparar la productividad en sectores que antes eran intensivos en mano de obra. El segundo superciclo está vinculado a la transición energética y la descarbonización de la economía global. Según Moyo, estos ciclos ofrecen una oportunidad de oro para países como el Perú, pero también presentan riesgos si no se cuenta con la infraestructura digital y educativa necesaria. Mientras que la tecnología avanza a pasos agigantados, la capacidad de los gobiernos para regular y fomentar estos avances suele quedar rezagada, lo que podría ampliar la brecha entre las naciones que adoptan la innovación y aquellas que solo la consumen de manera pasiva.

La minería como eje de la transición energética

En el marco del superciclo de la energía verde, el Perú se encuentra en una posición privilegiada debido a sus vastas reservas de cobre y otros minerales críticos. Moyo sostiene que la demanda global de metales para la fabricación de vehículos eléctricos y sistemas de energía renovable será el motor que podría sustentar ese 3% de crecimiento anual necesario. No obstante, la economista advierte que depender únicamente de la extracción no es suficiente. El reto para el Perú es integrar estas actividades con cadenas de valor locales y asegurar que las rentas mineras se traduzcan en una mejora real de los servicios públicos. La conflictividad social y las trabas burocráticas para la exploración minera son vistos desde el exterior como los principales obstáculos que podrían impedir que el país aproveche este viento a favor que la economía mundial está ofreciendo en esta década.

Para que Perú pase de alrededor de US$10.000 a US$20.000 en ingresos per cápita en 25 años tendría que crecer aproximadamente 3% anualmente

Institucionalidad y confianza del inversionista

Para Dambisa Moyo, la economía no funciona en el vacío; depende directamente de la solidez de las instituciones. En su análisis, destaca que la confianza del inversionista, tanto nacional como extranjero, es sumamente sensible a la percepción de seguridad jurídica y estabilidad política. El Perú ha demostrado una resiliencia notable gracias a la autonomía del Banco Central de Reserva, pero Moyo sugiere que esto no es suficiente para alcanzar el siguiente nivel de desarrollo. Se requiere una reforma del Estado que agilice la ejecución del gasto público y reduzca la corrupción, factores que actúan como un impuesto invisible sobre el crecimiento. Sin instituciones fuertes, el objetivo de duplicar el ingreso per cápita se vuelve una meta esquiva, ya que el capital tiende a fluir hacia mercados que ofrecen mayor predictibilidad a largo plazo.

El rol del capital humano y la educación

Otro pilar fundamental mencionado por la economista es la calidad del capital humano. En un mundo dominado por los superciclos tecnológicos, la educación ya no puede limitarse a la alfabetización básica. Moyo argumenta que el Perú debe invertir masivamente en habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para que su fuerza laboral sea competitiva. El crecimiento del 3% anual no vendrá solo de los recursos naturales, sino de la capacidad de los peruanos para innovar y crear soluciones tecnológicas propias. La brecha educativa entre las zonas urbanas y rurales sigue siendo un lastre que limita el potencial de crecimiento del país. Según la experta, cerrar esta brecha es una inversión económica con un retorno altísimo, indispensable para sostener el avance hacia los 20,000 dólares de ingreso per cápita.

Entorno global y vientos en contra

A pesar del optimismo por los superciclos, Moyo no ignora los desafíos del entorno global. La inflación persistente en las economías desarrolladas y las altas tasas de interés han encarecido el financiamiento para los mercados emergentes. El Perú debe navegar en estas aguas turbulentas manteniendo una disciplina fiscal ejemplar. La economista señala que la fragmentación del comercio global y las tensiones geopolíticas entre grandes potencias como China y Estados Unidos obligan al Perú a mantener una diplomacia comercial inteligente. Al ser un país abierto al mundo, cualquier perturbación en las cadenas de suministro globales impacta directamente en los precios locales y en la capacidad de exportación. La resiliencia económica, por tanto, debe construirse sobre la base de una diversificación de mercados y una gestión prudente de la deuda pública.

Diversificación económica: más allá de las materias primas

Si bien la minería es el motor actual, Moyo enfatiza la necesidad de diversificar la matriz productiva. Sectores como la agroexportación, el turismo de alto valor y los servicios tecnológicos tienen el potencial de contribuir significativamente al PBI. La diversificación no significa abandonar la minería, sino utilizar sus excedentes para potenciar otros sectores que generen empleo de calidad y sean menos vulnerables a la volatilidad de los precios de los commodities. La economista internacional sugiere que el Perú debe mirar hacia casos de éxito en otras regiones donde la riqueza natural fue el trampolín para una economía industrial y de servicios sofisticada. Este proceso de transformación es lo que finalmente permitirá que el ingreso per cápita sea sostenible y no dependa de ciclos temporales de precios altos.

Conclusiones y perspectivas para el futuro peruano

El mensaje de Dambisa Moyo para el Perú es claro: el potencial existe, pero la ejecución es la clave. El objetivo de alcanzar los 20,000 dólares de ingreso per cápita en 25 años es ambicioso pero realista si se mantiene el rumbo del 3% de crecimiento anual. Esto requiere un compromiso nacional que trascienda los gobiernos de turno, enfocándose en la productividad, la educación y el aprovechamiento de los superciclos tecnológicos y energéticos. El Perú se encuentra en una encrucijada histórica donde las decisiones que se tomen hoy determinarán si el país logra consolidarse como una economía desarrollada o si se queda atrapado en la trampa del ingreso medio. La mirada de Moyo aporta una dosis de realismo y urgencia a un debate económico que debe ser central en la agenda pública peruana de los próximos años.

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