
El balance de la inversión pública en el Perú: récords históricos y brechas regionales en 2025
El cierre del año fiscal 2025 ha dejado un panorama de contrastes profundos en la economía peruana, marcando un hito sin precedentes en la historia de las fi...
El cierre del año fiscal 2025 ha dejado un panorama de contrastes profundos en la economía peruana, marcando un hito sin precedentes en la historia de las finanzas públicas del país. Según los datos más recientes extraídos de la plataforma de Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la ejecución de inversiones públicas a nivel nacional superó los S/ 60,000 millones. Esta cifra no solo representa un volumen de gasto nominalmente superior a cualquier ejercicio anterior, sino que también refleja un esfuerzo por dinamizar la infraestructura y los servicios básicos en un contexto de recuperación económica. Sin embargo, detrás de este gran número agregado se esconde una realidad fragmentada donde la eficiencia administrativa varía drásticamente entre las distintas regiones del territorio nacional, evidenciando que el acceso a los recursos no garantiza necesariamente su transformación en obras tangibles para la ciudadanía peruana.
El hito histórico de los 60 mil millones de soles
La cifra de S/ 60,000 millones ejecutados durante el 2025 se posiciona como el techo histórico de la inversión pública en el Perú. Este logro es el resultado de una combinación de factores, incluyendo una mayor asignación presupuestal inicial y un seguimiento más riguroso por parte de las autoridades centrales. El análisis de especialistas en gestión pública sugiere que este volumen de gasto es fundamental para sostener el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), especialmente en sectores como la construcción y los servicios vinculados a la ingeniería. No obstante, el debate técnico se centra ahora en la calidad de dicho gasto. No basta con devengar el presupuesto; es imperativo que cada sol invertido contribuya efectivamente a reducir las brechas sociales que aún persisten en el país, desde el acceso a agua potable hasta la conectividad vial en las zonas más remotas de los Andes y la Amazonía.
La paradoja de la ejecución: regiones que no gastaron su presupuesto
A pesar del récord nacional, el desempeño a nivel subnacional muestra grietas preocupantes. Se estima que los gobiernos regionales dejaron de gastar más de S/ 1,200 millones en proyectos de inversión durante el último año. Esta inejecución es particularmente crítica porque se trata de recursos que ya estaban asignados y que contaban con un marco legal para su utilización, pero que debido a deficiencias en la gestión técnica, demoras en las licitaciones o problemas en la elaboración de expedientes técnicos, regresaron al tesoro público o quedaron paralizados. De los 25 gobiernos regionales que conforman la estructura administrativa del Perú, 13 registraron una reducción neta en sus presupuestos ejecutados en comparación con el año anterior, lo que señala un retroceso en la capacidad de gestión en más de la mitad del país, afectando directamente la competitividad regional.
El caso de Junín: eficiencia sostenida por tres años
En el extremo positivo del ranking de ejecución presupuestal se encuentra la región Junín. Por tercer año consecutivo, este pliego regional ha logrado alcanzar el 100% de ejecución de su presupuesto de inversión, un fenómeno poco común en la administración pública peruana. Este nivel de eficiencia sugiere la existencia de cuadros técnicos estables y una planificación de proyectos que logra superar las barreras burocráticas habituales. El éxito de Junín sirve como un caso de estudio para otras regiones, demostrando que es posible cumplir con las metas de gasto si se mantiene una continuidad en las políticas de inversión y una supervisión constante de los cronogramas de obra. La ejecución total en esta región se traduce en la culminación de proyectos de salud, educación y saneamiento que impactan directamente en la calidad de vida de sus habitantes, marcando una distancia clara con aquellas jurisdicciones que sufren de parálisis administrativa.
Desafíos en La Libertad y la reducción de recursos
Contrario al éxito de Junín, la región de La Libertad ha enfrentado un escenario complejo durante el 2025. Los reportes indican que esta región sufrió una reducción en su presupuesto ejecutado que supera los S/ 370 millones. Esta caída no solo representa una pérdida de oportunidad para la mejora de la infraestructura local, sino que también pone de manifiesto las dificultades que enfrentan incluso las regiones con mayor potencial económico para mantener un ritmo de gasto constante. La Libertad, siendo un eje agroindustrial y comercial clave en el norte del país, requiere de una inversión pública robusta para complementar el dinamismo del sector privado. La falta de ejecución en proyectos críticos puede convertirse en un cuello de botella para el desarrollo regional a largo plazo, exacerbando las demandas sociales insatisfechas en provincias que esperan por mejoras en sus redes viales y sistemas de riego.
La ejecución presupuestal no es solo un indicador estadístico de cumplimiento administrativo, sino el reflejo directo de la capacidad del Estado para transformar los recursos de todos los peruanos en bienestar tangible y oportunidades de desarrollo real.
Análisis de la Consulta Amigable del MEF
La herramienta de Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas se ha consolidado como el pilar de la transparencia en la gestión pública peruana. A través de este portal, cualquier ciudadano puede monitorear en tiempo real cómo se están utilizando los fondos públicos, qué proyectos están avanzando y cuáles presentan retrasos significativos. Durante el 2025, el uso de esta plataforma permitió identificar tempranamente que 13 regiones no lograrían cumplir con sus metas de gasto, lo que debería haber servido como una señal de alerta para intervenciones técnicas preventivas. La transparencia que ofrece el MEF es vital para el control social, pero los expertos advierten que la información por sí sola no soluciona los problemas de fondo. Se requiere una reforma estructural en la carrera pública regional para asegurar que los funcionarios encargados de las oficinas de inversión tengan las competencias necesarias para navegar la complejidad del sistema de contrataciones del Estado.
Impacto de la inversión pública en el crecimiento económico
La inversión pública actúa como un motor multiplicador en la economía peruana. Por cada sol invertido por el Estado en infraestructura productiva, se genera un impacto positivo en el empleo local y en la demanda de insumos industriales. En las regiones que lograron altos niveles de ejecución, se ha observado una mayor resiliencia económica frente a choques externos. Sin embargo, cuando S/ 1,200 millones dejan de invertirse, el costo de oportunidad es altísimo. No se trata solo de dinero no gastado, sino de empleos no creados, de horas de transporte no ahorradas y de servicios de salud que no se modernizaron. La brecha de infraestructura en el Perú sigue siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar niveles de desarrollo similares a los de otros países de la región, y la incapacidad de gasto de los gobiernos regionales solo contribuye a ensanchar esta distancia.
Obstáculos comunes en la gestión de proyectos regionales
Identificar por qué las regiones dejan de gastar es fundamental para corregir el rumbo en 2026. Entre los obstáculos más recurrentes se encuentran la deficiente elaboración de los expedientes técnicos, que suelen presentar errores que obligan a paralizar las obras apenas comienzan. Asimismo, la alta rotación de personal técnico en los gobiernos regionales, muchas veces motivada por cambios políticos, interrumpe la continuidad de los proyectos. Otro factor crítico es la conflictividad social y los problemas de saneamiento físico-legal de los terrenos donde se planean las obras, lo que genera retrasos judiciales y administrativos que pueden durar años. Para superar estos retos, el MEF ha propuesto fortalecer el acompañamiento técnico, pero la autonomía regional exige que sean los propios gobiernos locales los que asuman la responsabilidad de profesionalizar sus áreas de administración y finanzas.
Perspectivas para el cierre de brechas en 2026
Hacia el futuro, el desafío para el 2026 es superar la barrera de los S/ 60,000 millones no solo en cantidad, sino en eficiencia distributiva. El gobierno central y los gobiernos regionales deben trabajar en una agenda coordinada que priorice proyectos de alto impacto social y económico. Es necesario implementar mecanismos de incentivos para las regiones que logren metas de ejecución con calidad, premiando no solo el gasto total sino la culminación exitosa de las obras. La estabilidad política y la seguridad jurídica también jugarán un rol determinante en la capacidad de atraer inversiones complementarias. Si el Perú logra cerrar la brecha de ejecución regional, el potencial de crecimiento del país podría verse significativamente potenciado, permitiendo que el récord histórico de inversión se traduzca finalmente en una reducción real de la pobreza y una mejora sustancial en la competitividad de todas sus regiones.
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